variedades de nabos

En esta sección del Banco de Semillas Online de La Indiana te presentamos una parte especial de la colección: el Nabo Blanco. Se trata de una delicia para el paladar, y un completo alimento repleto de grandes propiedades. Como es fácil que no lo conozcas demasiado, te vamos a dar información interesante tanto sobre sus usos como sobre la forma de cultivarlos, que el aprender es conocer, y al conocerlos seguro que los  querrás probar. Vamos allá:

  • ¿Cómo se utiliza el nabo en la cocina?  Esta raíz tiene un sabor mucho más fino que el resto de los nabos, pues no presenta los aceites que suelen dar ese toque picante. Se puede utilizar tanto crudo, como cocinado. Tomada en crudo, como ocurre en todas las verduras, se puede sentir con mucha más intensidad su sabor, ya que una vez cocinados, éste se suaviza. Al tomarlos al natural podrás notar su jugosidad, textura fresca y consistencia. A la hora de cocinarlos, para que te resulte más fácil, hazlo como lo harías con las zanahorias, por ejemplo: cocidos en guisos y estofados, salteados o en puré como guarnición, asados o en cremas y sopas… resultan ideales para las menestras de verduras. Por cierto, de este nabo se aprovecha todo, no sólo la raíz, también las hojas. Pueden, por ejemplo, usarse salteadas o revueltas, aunque lo más común es encontrarlas en las sopas.
  • ¿Cuándo se cultiva el nabo blanco? Esta variedad se da bien durante dos temporadas al año: una primera a finales de invierno, para poder consumirlos en primavera. Y una segunda siembra para finales de verano, de modo que puedan consumirse en otoño. Aunque es una planta que resiste muy bien las bajas temperaturas, ten en cuenta que el frío siempre ralentiza el crecimiento de cualquier cultivo, por lo que intenta jugar con los ciclos de la zona donde tengas tu huerta. Además, si el clima es suave, tienes mucho más juego para sembrar: podrás hacerlo desde finales de verano hasta la primavera ininterrumpidamente, haciendo siembras escalonadas, por ejemplo, una al mes, para asegurarte una cosecha continua. Una maravilla, ¿verdad?
  • ¿Cómo se cultiva el nabo blanco? Son plantas muy fáciles de cuidar, de hecho la clave es tener un suelo bien suelto y mullido, para que las raíces puedan desarrollarse y crecer sin problemas. Lo ideal es buscar un lugar soleado para su desarrollo, sobre todo durante los periodos más fríos. La siembra es directa en la tierra, pues no aguantan bien el trasplante, así que una vez preparado el terreno y dejado «blandito», se pueden colocar las semillas a voleo, o en líneas espaciadas unos 15 centímetros. Si quieres un poco más de detalle sobre la preparación del terreno o cómo llevar el cultivo de raíces, en el apartado de zanahorias puedes encontrar mucha información útil que también puedes utilizar para la siembra del nabo.

Bueno, y si eres de las personas que no tienen tierra pero si una buena terraza para poner maceto-huerto, el nabo blanco es ideal en macetas. Lo único que debes tener en cuenta es introducirles una tierra blandita y bien nutrida en un recipiente con suficiente profundidad.

 Después de estos truquitos, quizás te estés preguntando lo más básico… ¿cuántas semillas tiene cada sobre? Pues cada sobre de simientes es único y se elabora al peso, llevando aproximadamente 30 semillas cada paquete. Pero, ya sabes que las variedades locales producen simientes muy heterogéneas, con tamaños diversos, así que estas cantidades son siempre orientativas, pudiendo variar de unos sobres a otros.

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